“Si
hay gente haciendo fila para entrar a algún establecimiento es porque están
dando algo bueno”
-Pensamiento popular colombiano.
Me alquilo para hacer fila y soy
barato. Un servicio que sé que muchos pagarían bastante por tener, yo con una
simple invitada a almorzar se lo puedo servir.
Si me dedico a ello no pasaría
hambre jamás, sé que mi clientela fuera extensa ya que es algo que todos odian.
Es la forma más simple y básica de perder el tiempo, y más en Colombia que hay que
hacer fila para todo.
Nos entrenan desde niños en los
colegios, donde cada que sonaba la campana nos organizábamos uno detrás del
otro, en orden de estatura y tomando distancia estirando las manos; para entrar
a los salones y para salir de regreso a la libertad.
Aquí hay que hacer fila para hacer
fila, una para reclamar un ficho que te indica al frente de que ventanilla te
toca ir hacer la otra. Así se nos puede ir media vida, oliéndole el culo al que
está en frente de nosotros, mirando para arriba y a los lados como autistas
perdidos, viendo una TV que no tiene audio, parando oreja tratando de escuchar
la conversación del que está atrás a ver si nos distraemos un poco, o en el
mejor de los casos, tratando de pasar ese nivel imposible de Candy Crush.
Yo no he tenido que sufrir casi
ninguno de esos males gracias a una compañera metálica que me ha acompañado
toda mi vida. Mi muleta es como un “FREE
PASS” a la hora de hacer fila. En el colegio nunca tuve que pararme bajo el
candente sol barranquillero a esperar que de curso en curso, uno tras otro como
borregos, el rector arriara a todos los alumnos para que entraran a clase. Yo
simplemente los esperaba sentado en mi pupitre mientras mis compañeros iban
entrando empapados en sudor a recibir clases.
Gracias a ella puedo llegar a cine
justo a la hora en que va a empezar la película, puedo ir al banco un viernes
fin de mes y salir en 5 minutos. Puedo hacer la fila preferencial en
supermercados o en la caja express de
solo 10 artículos, así mi carrito esté repleto de chucherías.
Puedo ver un parque completo de
Disney con todas sus atracciones en un solo día, acompañado de familiares y
amigos, por que eso sí, el poder de mi muleta también abarca a quien esté
conmigo.
Al principio fui muy tímido para
usar ese poder, me daba pena, pero todo cambió viviendo en Estados Unidos,
donde me di cuenta que la muleta al lado mío era como tener una corona sobre mi
cabeza.
Rampas para subir así sea un escalón,
ascensor, aunque el edificio sea solo de dos pisos, escaleras eléctricas por
todos lados, y mil vainas más para volverlo flojo a uno.
Como buen colombiano abusaba de todo
esto que era nuevo para mi, hasta que llegué al punto de llamar diario a la
seguridad de la universidad para que me trasladaran por todo el campus, de
clase en clase, en carrito de golf. Dejé de hacerlo cuando empezaron a enviar
una patrulla de la policía interna y me metían en la parte de atrás a lo
criminal, agarrándome la cabeza para que no golpeara con el marco de la puerta
y todo. Muchos de mis compañeros todavía creen que yo era un recluso que
dejaban salir para aprender inglés sin barreras.
Así que ya saben, les ofrezco mis
servicios para lo que necesiten, vueltas en la alcaldía, pagar servicios,
boletas para el estadio, incluso con el beneficio de encontrar siempre donde
parquear el carro y cerca de la entrada. Los martes es 2x1.
No permitas que tu vida se malgaste
en una fila, LLAMA YA!
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